Un hombre, una sentencia

Un hombre, una sentencia

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Fortuna

fr. e i., fortune; it., fortuna; a., glück, zufall; del lat. fortuna.


Personificación simbólica de la suerte. Originariamente una diosa de las mujeres y de los oráculos, posteriormente fue equiparada con la griega Tyche y convertida en la encarnación de la variable fortuna de la humanidad. A menudo se la representaba con timón y cornucopia en la mano; de pie encima de una esfera o de una rueda, con una vela o con alas, movida de aquí para allá por el viento variable. En el cristianismo se concibió a esta voluble diosa de la Fortuna como expresión de la inescrutable providencia de Dios, pero se la valoró negativamente como oposición a las virtudes infalibles. Cf. Biedermann [1993: 200]


Alegoría de la Fortuna, según un grabado de 1806 recogido en La mythología explicada para la inteligencia de todos, con algunos de sus atributos clásicos: esfera alada, cornucopia y ojos vendados.


1. Tyche, diosa griega de la Fortuna


Tique (Τύχη). La Fortuna, o la Casualidad divinizada y personificada por una divinidad femenina. Desconocida en los poemas homéricos, adquirió más tarde gran importancia, que no dejó de crecer hasta época helenística. Siendo tan sólo una abstracción, no posee mito. Durante el sincretismo religioso de la época Imperial se identifica con Isis, representando Isitique el poder, mitad providencia, mitad casualidad, al que está sometido el mundo. Divinidad tutelar de las ciudades, se representa con corona de torres, al modo de las diosas poliadas. A veces es representada ciega. Cf. Grimal [2008: 518]


  
Tyche con corona de torres. Moneda Siria del emperador Claudio (c.43-44 d.C.); moneda Lidia acuñada en tiempos del emperador Adriano (Tyche de Thyateira, c.117-138); moneda de Hierápolis-Castabala, Cilicia, acuñada en la época del emperador Cómodo (177-192)


   
Tyche con corona de torres, monedas de Cilicia acuñadas en Tarso (MaximinoI, 235-238) y Hierápolis-Castabala (Volusiano, 251-253), y Tyche coronada llevando cetro y cornucopia, en una moneda frigia acuñada en Sebaste hacia la mitad del siglo III.


"Tyche. Voz griega: TYXH, que significa fortuna, y con ella se halla significada en varias medallas Orientales, aunque con diferencia de tipos. En las de Éfeso se halla la expresión Ephesiorum Fortuna, ya con la ordinaria fórmula de una muger en pie con timón en la D. y cornucopia en la S., ya con una muger en pie, que tiene en la D. patera, y en la S. cornucopia, ya con Diana efesia sacrificando en ara, ya con muger coronada de torres en pie delante de ara, en la D. patera, en la S. cornucopia; y ya la misma teniendo en la D. un simulacro de Diana efesia. En las mismas se halla el mote Fortuna Ephesiorum, & Alexandrensium; y con él una muger coronada de torres con timón en la D. sosteniendo la cabeza con la S. y a los pies cornucopia. En las de Marcianópolis hay la inscripción Bona Fortuna Marcianopolitarum, con una muger en pie, que tiene en la D. balanza, y en la S. cornucopia. Las de Nicea suelen poner el epígrafe Bona Fortuna Nicaensium, y una muger sentada en rocas con timón en la D. En las de Melos hallamos sola la voz TYXH, sobre el tipo de un hombre con galea en pie, con el codo derecho reclinado en columna; y las de Tarso ponen una muger sentada en rocas, y a los pies río nadante. En Spanhemio leemos también TYXH KAPXEDONION, que pertenece a Cartago, pero no da otra noticia". Tomás Andrés de Gússeme, Diccionario numismático general, Vol.6 (Madrid, 1777).


"Los griegos la llamaban Tychea, y este nombre la dan las monedas de Melos, y muchas otras. Homero la hace hija de Océano. Búbalo (1) fue el primer escultor que la representó, y la hizo una estatua para la ciudad de Esmyrna. Tenía una estrella en la frente, y en la mano el cuerno de la abundancia. Los Corinthios la llaman Acréa, porque tenía un templo en su ciudadela. Los Atenienses la habían hecho representar teniendo al niño Pluto en sus brazos. Del mismo modo nos la pintan las monedas de Melos. Confundíase frequentemente con el destino". Pedro Chico de Guzmán y Salcedo (trad.), La mythología explicada para la inteligencia de todos, Tomo II. Madrid, 1806, p.115.


"Tyche o Fortuna. A esta diosa, que tuvo el mismo rango que Plutos, estaba encomendada la vigilancia y dirección de los destinos, tanto faustos como adversos. En Grecia se la edificaron templos en Elis, Corintho y Smyrna". Basilio Sebastián Castellanos de Losada, Compendio elemental de arqueología. Madrid, 1844,  p.80.  


2. Representaciones de la Fortuna en el Imperio Romano

    
La Fortuna. Monedas deTrajano (bronce y plata: ) y Adriano (oro) recogidas en el Discurso de la religión antigua de los romanos de Du Choul (167-168)

    
La Fortuna. Monedas de Antonino Pio (plata), Antonino Geta (plata) y una cornalina antigua, en en el Discurso de la religión antigua de los romanos de Du Choul (168-169)

"Los Romanos, que primeramente se contentaban con ir a consultar la Suerte y la Fortuna en Ancio, adoptaron después esta Divinidad, y la consagraron muchos templos. Servio Tulio fue el primero que dio el exemplo. Los Romanos la daban diferentes nombres: la llamaban Varonil, Pacífica, Vírgen, Fortuna del pueblo Romano, Fortuna de Augusto &c., según las ocasiones en que la invocaban, o los atributos que la daban. El templo de la Fortuna en Roma fue erigido en tiempo de Anco Marcio a expensas de las Damas Romanas. Fulbio Flavio la elevó un magnífico templo baxo el nombre de Fortuna Equestre. El que hizo edificar Quinto Catulo estaba consagrado a la Fortuna del día. El de Nerón fue construido de piedras transparentes. Se la representa siempre baxo la figura de una muger, con el cuerno de la abundancia, un timón, una rueda y un globo; y así se ve en gran número de monedas. En muchas piedras grabadas y algunas monedas se ve confundida con Némesis, y algunas veces representada baxo los mismos atributos. Las alas son también símbolos atribuidos a la Fortuna por los Poetas, sin embargo de no hallarse monumento alguno que la represente alada. Los Romanos pretendían que la Fortuna, habiendo dexado a los Persas y Asyrios, volado ligeramente por la Macedonia, visto parecer a Alexandro, pasado a Egipto y a Syria, llegó en fin al monte Palatino, se quitó sus alas, arrojó su rueda, y entró en Roma para establecerse allí eternamente". Pedro Chico de Guzmán y Salcedo (trad.), La mythología explicada para la inteligencia de todos, Tomo II. Madrid, 1806, p.115-118.



Estatua de la diosa Fortuna, en Il Vaticano descritto ed illustrato, vol.IV, de Erasmo Pistolesi (Roma, 1829. Tab. XVIII, p.100)


"Deidad que presidía en todos los acontecimientos, y distribuía, según su capricho, los bienes y los males. Se ha observado que no era conocida en Grecia en la remota antigüedad porque no se encuentra su nombre ni en Homero ni en Hesíodo. Los poetas la pintan calva, ciega, en pie, y con dos alas a los dos pies, el uno sobre una rueda que da vueltas, el otro en el aire. Los antiguos la han representado con un sol y una media luna sobre la cabeza, para indicar que, como estos astros, la fortuna preside a todo lo que pasa en la tierra. La han dado también un timón, para indicar el imperio de la casualidad. Muchas veces en lugar de timón, tiene un pie en la proa de una nave, como presidente a la vez sobre la tierra y sobre los mares. Las medallas de los emperadores romanos la representan con diferentes calificaciones y atributos. En una medalla de Adriano, bajo el nombre de Fortuna Aurea, se ve una hermosa muger, alada, tendida, y con un timón a sus pies. Otra de Antonino Pio la ofrece bajo el título de Fortuna Obsequens, y bajo la forma de una muger hermosa en pie, apoyada con la mano derecha sobre un timón, y que con la izquierda tiene un cuerno de la abundancia. En otra de Comodo, la fortuna permanente, Fortuna maneus, está caracterizada por una dama romana, sentada, teniendo en la mano izquierda un cuerno de la abundancia, y con la derecha un caballo con su brida. La Fortuna victoriosa se apoya también sobre un timón, y tiene un ramo de laurel. En una medalla de Antonio Geta, la buena fortuna esta sentada, y se apoya en el brazo derecho sobre una rueda, y en la mano izquierda tiene también un cuerno de la abundancia. Algunas veces se substituye a la rueda un globo celeste, cuyo movimiento perpetuo anuncia igualmente la inconstancia. Pausanias hace mención de una estatua de la fortuna que había en Egina: tenía en sus manos un cuerno de la abundancia, y cerca de ella un cupido alado, para significar, dice, que en amor puede más la fortuna que el semblante. Entre los beocios, tenía a Pluto en sus brazos. En Esmirna llevaba la estrella polar sobre la cabeza, y un cuerno de la abundancia en la mano. Los romanos daban igualmente un culto solemne a la Fortuna. Julio Hostilio fue el primero que elevó un templo en su honor. En lo sucesivo se le levantaron hasta ocho en los muros de Roma. El más célebre de todos los de Italia, era el de Antio. (Ov. Fast. 6. Plut. de Fort. Rom. Civ. de divin. 2. Tit. Liv. 10. S. Agust. de Civit. Dei. Val. Max. 1, c. 5, Paus. 2. Horod. etc.). La mala fortuna se describe bajo la figura de una muger espuesta en una nave sin mástil y sin timón, y con las velas rotas por la violencia de los vientos. Los modernos la han representado sobre un globo lleno de aire. Gravelot la ha pintado sentada en un trono, sobre cuyas gradas hay esparcidos los atributos de todo lo que es objeto del anelo de los hombres: cerca de ella hay en cuerno de Amaltea, y el incienso que se exala de un braserillo indica las adoraciones del universo. En la ciudad de Este, en Tívoli, Zuccheri ha pintado la Fortuna a horcajadas sobre un avestruz: idea estraña cuyo sentido es difícil descubrir, pero sin duda significa que esta diosa favorecía casi siempre a los necios. Sulzer presenta la Fortuna sentada en un trono suspendido en los aires, y llevado por vientos contrarios: tiene en su mano una varilla mágica: su fisonomía representa todos los caracteres de la inconsecuencia, del capricho, de la insolencia y de la ligereza: en su seguimiento se encuentran la Riqueza y la Indigencia, el Despotismo y la Esclavitud, y delante de ella marcha la Seguridad, para indicar que la Fortuna, viene muchas veces sin ser esperada. En un cuadro del Guido en la galería del Capitolio, está representada corriendo sobre un globo, y haciendo rodar una corona con las estremidades de sus dedos". B.G.P. Diccionario universal de mitología o de la fábula, Tomo I. Barcelona, 1835, p.628-629.


"En Italia antes de la fundación de Roma (se edificaron templos a la Fortuna) en Antium, y según Oracio en Prenesta, que era donde se celebraba su culto con más solemnidad. En Antium tuvo dos estatuas oráculas, que respondían por señas a las preguntas que se la dirigían, y su magnífico templo de Prenesta, según Montfaucón, daba también decisiones proféticas. Los Romanos la adoraron con mucha suntuosidad, dándola muchos nombres, de los que los principales fueron: Fortuna pública, equestris, bona, blanda, virgo, virilis, muliebris, etc. Sus atributos son el cuerno de la Abundancia y el Timón". Basilio Sebastián Castellanos de Losada, Compendio elemental de arqueología. Madrid, 1844, p.80.


3. La diosa Fortuna en la Edad Media: La Rueda de la Fortuna

La Rueda de la Fortuna. Codex Buranus (c.1230), con las inscripciones regnabo, regno, regnavi y sum sine regno.


La Rueda de la Fortuna. Roman de Renart (1275-1300) BnF MS Français 1581, fol.57. La diosa Fortuna, con un vestido largo de color naranja, aparece detrás de la rueda, que hace girar con sus manos. En la parte superior aparecen tres representaciones del zorro Renart, pero sólo el de la parte superior lleva corona y capa regias. A ambos lados aparecen dos figuras a caballo. En el eje horizontal una figura, con cáliz y hostia, se desliza hacia abajo; en el lado opuesto, un hombre barbado con una hoz asciende, representando ambas a la justicia y la industria. En la esquina inferior izquierda se representa una mujer sentada con una cruz, alegoría de la Caridad, como se lee en la inscripción y se identifica por las monedas que arroja al suelo, que recuerda las representaciones romanas de Largitas. En el extremo inferior derecho aparece la Humildad, oculta entre sus ropajes. Las cuatro figuras que aparecen en torno a la rueda forman un todo conceptual, pues los personajes a caballo de las esquinas superiores representan los pecados opuestos: Soberbia (hombre) y Codicia (mujer). En la parte inferior de la rueda se ve un hombre desnudo, aferrado al eje con una mano y sujetando la balanza de la Justicia con la otra, en el polo opuesto del entronizado Renart, símbolo todo ello de la injusticia social. 

Misal francés (Amiens, 1323) con dos ruedas de la fortuna que muestran grandes similitudes con la rueda de Renart. A la izquierda se muestran cuatro figuras humanas que representan otros cuatro estamentos sociales: Rey, Clérigo con cáliz, Campesino con hoz y Pobre, desnudo o con harapos.

La Fortuna, con los ojos vendados, hace girar su rueda, en cuya cúspide se encuentra el rey Arturo. Iluminación de la Morte Artu (Francia, c.1316) British Library MS Add. 10294, fol.89.

El poeta Lucano nos dice: "No podemos ir sino hacia donde da la vuelta el mundo, y la fortuna vuelve su rueda" (Historia, VIII. v. 1540: 168). La visión positiva de Tyche/Fortuna que tenían los antiguos se borró entre los Padres de la Iglesia, dirigidos por san Agustín. La Fortuna, para ellos, era ciega dispensadora de bienes terrenales e instrumento diabólico. La iconografía antigua de la diosa desapareció, convirtiéndose Fortuna en la señora ambivalente de los vaivenes de la vida, siendo su atributo más prototípico, durante siglos, la rueda que, girando, enaltece o hunde a todos los seres humanos. Tal fue la imagen que describió Boecio a mediados del siglo VI cuando imaginó la Fortuna como servidora de la Providencia Divina en su Consolación de la filosofía


La Fortuna, a la izquierda, hace girar su rueda con una manivela. Sobre ella la figura de un Rey que va cambiando de postura según el sentido de giro de la rueda, junto con las siguientes inscripciones: regnabo (ascendiendo), regno (sentado en lo más alto), regnavi (cayendo), sim sine regno (postrado en el suelo). Histoire ancienne jusqu´á César (Nápoles, 1325-1350) British Library MS Royal 20D I, fol.163v.

La Fortuna, con los ojos vendados, da vueltas a su rueda. Guillaume de Lorris y Jean de Meung, Le Roman de la Rose (Francia, fin. siglo XIV) Bodleian Library MS Douce332, fol.58r.

La Rueda de la Fortuna. Boecio, De consolatione philosophiae (Francia, c.1400) Bodleian Library MS Douce 298, fol.13v.

La Rueda de la Fortuna. Valerio Máximo, Facta et dicta memorabilia (Francia, c.1400) BnF MS Français 46, fol.13.

"Gran dubda fue entre los sabios antiguos qué cossa fuesse la fortuna, ca algunos de los gentiles, como Boecio en el primero libro de consolació, escrivieron que la fortuna fuesse una señora, so cuyo mandado y señorío estavan todas las riquezas y bienes temporales, y esta señora llaman deesa. E dezía que a todos los hombres del mundo traýa puestos en una rueda, y que su condición della era no estar siempre de un tenor, antes de los hombres altos y grandes fazer baxos y pobres, y bolviendo la rueda, de los baxos y pobres fazer altos y grandes. [...] Según dize Boecio, que loco es el que piensa que la fortuna ha de estar de un tenor, que si está queda ya dexa de ser fortuna. Según lo qual la condición de la fortuna, es que no esté queda. E por esso la pintan con rueda, y los que están en alto pone en lo baxo, y los que están em baxo pone en lo alto. [...] Las riquezas temporales son de las principales cosas que son contadas entre bienes de fortuna, las quales crecen y disminuyen, según que dize Boecio en persona de la fortuna. Que los servidores que son los bienes temporales, siguen a la señora que es la fortuna, la qual viene con ello. Y por esso dize Boecio que la fortuna todo el mundo trae en una rueda mudable que de lo alto haze baxo, y de lo baxo alto, de los ricos pobres y de los pobres ricos". Pedro Díaz de Toledo, Glosas a los Proverbios de Séneca (CX y CXXXVI) y del Marqués de Santillana (XXI y LXXII). v. 1552: 55v, 66r, 183 y 220v.

Rueda de la Fortuna. San Agustín, La ciudad de Dios (París, c.1400-1425) BnF MS Français 172, fol.150.

La Rueda de la Fortuna. Boccaccio, De casibus (París, c.1400-1425) BnF MS Français 226, fol.12v.

La Fortuna hace girar su rueda, sobre la que aparecen cuatro aspectos de un mismo rey: ascendiendo (Regnabo), en su trono (Regno), cayendo (Regnavi) y en el suelo (Sim sine regno). Histoire ancienne jusqu´á César (París, c.1400.1425) British Library MS Stowe 54, fol.197. 

Rueda de la Fortuna. Boecio, De consolatione Philosophiae (Francia, c.1400-1425) British Library MS Royal 19A IV, fol.13v

Francesco Petrarca, en el tercer cuarto del siglo XIV, escribía: "Piensas tú que como tu nao salida de las tempestades del mar reposa en el puerto, que assí tu amo libre de los cuydados de la vida, está ya seguro de los trabajos y nuedos? Pues no es assí que agora has de temer, mas no sabes que las cosas humanas no tienen firmeza? El que en la voluble rueda de la fortuna está asentado más alto, aquél está más cerca de caher" (De los remedios contra próspera y adversa fortuna, XC). 


La Fortuna, ataviada como reina, alada y con los ojos vendados, hace girar su rueda. Giovanni Boccaccio, De casibus virorum illustrium (Francia, c.1400-1425) British Library MS Royal 20C IV, fol.1.

"Ca tiempo haze las cosas y deshaze,/ y quando a fortuna plaze las dañosas/ se nos tornan provechosas y plazientes,/ y las útiles nuzientes contrariosas". Proverbios de don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. v. 1558: D10v. 

La Rueda de la Fortuna. Miniatura de L´Épitre de Othéa, de Christine de Pizan (París, c.1410-1414) British Library MS Harley 4431, fol.129.

"Los estados y riqueza que nos dexan a desora quien lo duda no les pidamos firmeza porque son de una señora que se muda, que bienes son de fortuna que rebuelve con su rueda apresurosa, la qual no puede ser una ni ser estable, ni queda en una cosa". Coplas de Don Jorge Manrique. v. 1558: P2.

La Rueda de la Fortuna. Cecco d´Ascoli, L´Acerba Eta (Florencia, 1456) Bodleian Library MS Canon. Ital. 38, fol.25r.

"Tus casos fallaces Fortuna cantamos,/ Estados de gentes que giras y troças,/ Tus muchas mudanças, tus firmezas pocas,/ Y los que en tu rueda quexosos hallamos,/ Hasta que al tiempo de agora vengamos./ Y hechos passados cobdicia mi pluma,/ Y de los presentes hazer breve suma./ De fin Apollo, pues nos començamos". Juan de Mena, El labyrintho, I, 2 (v. 1552: 5v)

La Rueda de la Fortuna. Christine de Pisan, Épitre d´Othéa (Francia, c.1450-1475) Bodleian Library MS Bodl. 421, fol.52v.

A finales del siglo XV la tradición se conserva intacta, como vemos en el Amadís de Gaula, la obra cumbre de la literatura medieval fantástica en castellano: "Catad que muy presto podría hazer que la fortuna su rueda rebolviesse, y quando assí es enojada de aquellos que muchos bienes fizo, no con un açote sólo, mas con muchos muy crueles los castiga. Y como las cosas deste mundo sean transitorias y perecederas, no tura más la gloria y la fama dellas de quanto ante los ojos andan" (III, 16. v.1533: 225r).


Rueda de la Fortuna. San Agustín, La ciudad de Dios (Francia, c.1450-1475) BnF MS Français 27, fol.154.

Rueda de la Fortuna. Valerio Máximo, Facta et dicta memorabilia (Francia, med. siglo XV) BnF MS Français 43, fol.37.

Alejandro, en lo más alto y lo más bajo de la Rueda de la Fortuna, momentos antes de su muerte. Jean de Courcy, Chronique de la Bouquechardiére (Francia, c.1450-1475) British Library MS Harley 4376, fol.271.

Rueda de la Fortuna. JohnLydgate, Troy Book (Inglaterra, c.1457-1460) British Library MS Royal 18D II, fol.30v. 

A principios del siglo XVI, en Orlando Furioso, vemos como incluso los reyes no se libran de los designios de la Fortuna, y donde antes estuvieron en lo más alto, ahora se ven arrojados al suelo: "Quanto en la inquieta rueda vees muy alto/ Subir al mísero hombre confiado./ Tanto el pie más presto en fiero saltó/ Do la cabeça tuvo vees colgado,/ Exemplo es Policrato y el Rey alto/ De Lidia y Dionis tan encumbrado,/ Sin otros que cayeron de suprema/ Gloria en un día a la miseria estrema./ Assí al contrario, quanto más caydo,/ El hombre en esta rueda va profundo,/ Tanto está en punto más de ser subido,/ Pues rueda siempre y verse más jocundo" (Canto 44. v.1556: 502-503).


En el Lazarillo de Tormes, leemos: "Por conocer que la fortuna que me havía puesto en lo más alto de su rueda voltaría, y subido a la cumbre de la bienaventurança terrestre, con su curso veloz, començava a despeñarme a lo más ínfimo. [...] que todos los hombres del mundo subían, y baxaban por la rueda de fortuna: unos siguiendo su movimiento, otros al contrario" (II, 1 y 8).



Rueda de la Fortuna, convertida en el décimo Arcano Mayor del Tarot. Tarot de Visconti-Sforza, 1455.


Erasmo, en sus Apothegmas, nos recuerda que la Fortuna de la misma manera que nos da alegrías, nos trae la desgracia: "O fortuna yo te ruego que por tantos y tan grandes bienes no sea el contrapeso de los males grande. No se ensobervesció este varón prudentíssimo, de la buena ventura, que le avía succedido, mas antes tuvo por sospechosa a la rueda de la fortuna, la qual suele alegrar primero, y halagar con alguna nueva prosperidad, a los que ella anda por trastornar" (Apothegmas de Philippo. v. 1543: 23v).


La Rueda de la Fortuna y la Muerte bajo el Árbol de la Vida. Fortuna aparece de pie girando la rueda, donde aparecen cuatro figuras. Cristo aparece en la esquina superior izquierda, con una cadena unida a la rueda. En la parte central inferior aparece un cadáver en su sepultura. La Muerte se representa en forma de esqueleto a punto de disparar su arco sobre el Árbol de la Vida, que surge de un barco y contiene un grupo de dignatarios religiosos y seglares. 
Maestro de los Banderoles (Holanda, c.1450-1475). British Museum 1845.0809.108.


La Fortuna representada como una mujer con seis brazos. Boccaccio, De casibus (Francia, 1450-1475) BnF MS Français 230, fol.1v. 


Reynard el Zorro como Papa y Anticristo en la Rueda de la Fortuna. Grabado coloreado (Alemania, c.1470-1480). El diseño, complejo y cargado de figuras alegóricas, incluye la representación de virtudes, vicios y los animales de la leyenda de Reynard el Zorro (Isengrim, el lobo, y el oso de Braun). Reynard, el embaucador medieval y héroe popular, es visto como Papa y Anticristo, sentado en majestad en el vértice superior de la Rueda de la Fortuna, flanqueado a su derecha por un lobo dominico y a su izquierda por un oso franciscano, que a su vez están acompañados por las personificaciones de la Arrogancia y la Envidia, ambas a caballo. Aconsejando paciencia ante la opresión de la Iglesia de Roma, que es equiparada al reinado del Anticristo, se promete un Apocalipsis Secreto que lo derrocará, utilizándose la simbología de la rueda para ilustrarnos del efímero poder universal del Papa, pues la rotación de la rueda viene a demostrar que sus días están contados. La alegoría de la Constancia juega el papel de los vencidos, tendido sobre el borde inferior de la rueda y aferrándose a su radio. Aunque con su giro la Rueda de la Fortuna derrocará al Vicio y redimirá a la Virtud, la Constancia se nos presenta como un hombre famélico, debilitado hasta el borde de la muerte, lanzando un mensaje de paciencia y esperanza hacia el espectador, pues pronto su cuerpo se verá en posición vertical. La Rueda es sujetada por la Paciencia (Fortuna) y, en su parte inferior, por el Amor y la Humildad.


La Fortuna, con los ojos vendados, hace girar su rueda con una manivela. En lo alto se encuentra el Rey, y en lo más bajo un hombre tirado en el suelo. Miniatura perteneciente a un manuscrito iluminado que contiene diversos tratados morales y de historia natural, incluyendo un Tractatus de interrogationibus (Italia, 1481) British Library MS Harley 3577, fol.167v.


La Rueda de la Fortuna. Lorenzo Spirito Gualtieri, Libro delle Sorti (Venecia, 1482) Biblioteca Nazionale Marciana, cod. It. IX, 87 (=6226)


La Rueda de la Fortuna. Lorenzo Spirito Gualtieri, Libro delle Sorti (Perugia, Stephan Arndes, 1482)



La Rueda de la Fortuna. John Lydgate, The Falls of Princes (Pynson, 1494)


La Rueda de la Fortuna. De fortunae mutabilitate. Sebastian Brandt, Stultifera navis (J. Bergman de Olpe, 1497)


La Fortuna. Évrard de Conty, Échecs amoureux (Cognac, c.1496-1498) BnF MS Français 143, fol.7.


La Rueda de la Fortuna. Petrarca, De remediis utriusque fortunae (Praga, 1501)


La Rueda de la Fortuna. Petrarca, De remediis utriusque fortunae (París, c.1503) BnF MS Français 225, fol.1.


La Fortuna sentada sobre la Rueda. Le Roman de la Rose (Francia, fin. siglo XV) Bodleian Library MS Douce 195, fol.43r.

La Fortuna y el Mendigo. Boccaccio, De casibus (París, c.1500-1525) BnF MS Français 130, fol.88.

La Rueda de la Fortuna. Una mano que emerge de entre las nubes controla el giro de la rueda mediante una cuerda. En la rueda aparecen cuatro figuras. Hans Weiditz (Alemania, 1519) British Museum 1997.0712.22.



Sigismondo Fanti, Triompho di Fortuna (Venezia, Giunta 1527). La magnífica portada diseñada por Baldassarre Peruzzi es una alegoría figurativa con referencias a la astrología y a la adivinación. En los extremos de una cruz imaginaria se representan los símbolos de la transitoriedad: un gigantesco dado, el astrolabio, el orologio, y un globo con los signos del zodíaco, heredero de la Rueda de la Fortuna medieval, donde se sienta en equilibrio precario Clemente VII. Su mundo está soportado por Atlas y maniobrado por un lado por la Virtud, y por otro lado por la Voluptuosidad, representada por un diablo.





La Rueda de la Fortuna. Ilustración del libro de Petrarca Remedios de Buena y Mala Fortuna (Augsburgo, Heinrich Steyner, 1532) fol.105v.



"[...] la mutabilidad de la fortuna hizo y haze y hará lo que vemos que acontece en la rueda, que andando con gran velocidad lo que poco ha estava alto, se torna en baxo, y lo baxo en alto. Y por esto la fortuna según fingen los poetas está puesta encima de una rueda". Fernán Núñez, Glosas sobre las Trezientas del famoso poeta Juan de Mena (I, 56. v. 1552: 54v).




La Rueda de la Fortuna, en Symbolicarum quaestionum de Universo genere quas serio ludebat (Bolonia, 1555) de Achilles Bocchius.



De fortunae mutabilitate. Tres hombres encaramados en la rueda de la Fortuna. Ilustración de una edición en latín de La nave de los necios de Sebastian Brant, probablemente impresa por Heinrich Petri en Basilea en 1572. Impresión de Tobias Stimmer.




El Tiempo, desnudo y alado, hace girar la Rueda de la Fortuna sobre la que escala un turco. Abajo a la derecha, la personificación de la Religión, y a la izquierda, la Muerte blandiendo una guadaña. A los pies de la tumba, soldados europeos y turcos muertos. Martin Rota (Italia, 1572) British Museum 1873.0809.801.




4. La recuperación de la imagen clásica en el Renacimiento


Bernardo Rucellai y Nannina de' Medici en el Barco de la Fortuna. Joven semidesnudo en pie y sujetando una vela, mientras los vientos azotan el navío. Grabado anónimo (Florencia, c.1460-1470). British Museum 1845.0825.488.


A finales del siglo XV se perfila un nuevo cambio en la iconografía de la Fortuna, fruto de la intervención de los humanistas, donde se prescinde muy a menudo de la rueda, quedando en algunas ocasiones como atributo secundario. 


La Fortuna. Mujer alada que sostiene una hoja de palma con su mano derecha y una rueda de la fortuna, sobre la que se sienta un hombre, con su mano izquierda. Una esfera aparece a su lado, y al fondo un paisaje con un barco. Sebald Beham (Alemania, 1541) British Library 1882.0812.346.


El Castillo de la Sabiduría, con el Destino y la Fortuna, en cuya rueda se lee la inscripción Cor ruet statim. Qui modo scandit. Robert Recorde (Londres, 1556) Bodleian Library MS K 4.8. Art. 

La Fortuna del Renacimiento se convierte en una mujer desnuda o semidesnuda, a veces con los ojos vendados, que evidencia su inestabilidad asentando sus pies sobre un barco, una concha, una rueda o, más a menudo, sobre una esfera, que puede ser alada y navegar a su vez por las aguas. 


La Fortuna. Mujer desnuda sobre una esfera, sujetando una vara y una ramita de acebo de mar (Eryngium). Grabado de Alberto Durero (Alemania, c.1495) British Museum E.2.127.




La Gran Fortuna. Alberto Durero (Alemania, 1501-1502) Metropolitan Museum 19.73.89. La Fortuna portando los atributos de Némesis: la pátera y las bridas.




Las alas de la Fortuna muestran la velocidad con la que se mueve, pero por lo general lleva una vela hinchada por el viento, siendo éste un símbolo ambivalente ya que alude por una parte a lo aleatorio del viento y, por otra, a la posibilidad que tiene el hombre de dirigir su marcha. 


La Fortuna. Marc-Antoine Raimondi, 1506



La Fortuna. Mujer desnuda sobre un globo y un timón en mitad de las aguas, sujetando una vara con su brazo derecho. Grabado de Nicoletto de Módena (Italia, c.1500-1510). British Museum 1873.0809.695; Metropolitan Museum 28.98.58.


El timón que porta en ocasiones simboliza su dominio sobre el mundo, pero también alude a la voluntad y saber hacer del navegante. La Fortuna de los pensadores renacentistas, aun manteniendo su carácter impredecible y variable, puede ser dirigida por quien la sabe manejar. Este planteamiento positivo explica que la Fortuna se asimile a la Ocasión, y no es raro hallar a la primera con el mechón frontal de la segunda, y con razón, pues ambas suponen una incitación a actuar: "La Fortuna ayuda a los audaces". 


Grabado de Hans Franck. Marca del impresor Andreas Cratander. La Fortuna, con pies alados, apoyada sobre un globo. Su rostro queda tapado por su larga melena. Inscripciones en griego, hebreo y latín: Brevis consulendi Occasio. Basilea, Ludwig Hornken, 1519.




Diseño de una funda de daga (detalle). La Fortuna?, en pie sobre una concha, sujetando una tela a modo de vela. Block-cut de Hans Lutzelburger e impresión de Hans Holbein el Joven (Alemania, c.1520-1526) British Museum 1895.0122.841-2. Der.: La Fortuna, en pie sobre una esfera y sujetando una vela. Virgil Solis (Alemania, c.1530-1562) British Museum 1869.0410.189.


Según Maquiavelo el hombre dotado de virtú (prudencia, voluntad y valor) sabe captar las circunstancias favorables, las aprovecha y prospera con ello. En cierto modo, es la misma idea que plantea Alciato en su emblema de Mercurio y la Fortuna: el conocimiento puede dominar a la suerte. 


Ars naturam adivuans (El arte ayuda a la naturaleza). Alciato, Emblematum liber (Venecia, 1546: 42r)

"Fortuna en una bola, y en un quadrado/ Mercurio está, que las artes enseña,/ Como los casos rebolver es dado/ A la Fortuna, que de esto es enseña./ Contra Fortuna el arte fue don dado,/ Y ansí contra ella el arte haze reseña./ Luego mançebo aprende buenas artes/ Que para dar ventura tienen partes". Bernardino Daza, Los emblemas de Alciato, 1549: 234.




Una idea similar se expresa en el emblema 118: Virtute Fortuna comes, donde el autor italiano sabe unir con gran magisterio los símbolos principales de las dos divinidades, el Caduceo y la Cornucopia.



Virtute Fortuna comes (La Fortuna es compañera de la Virtud). Alciato, Emblematum liber (París, 1536: C7v; Lyon, 1549: 39)



"La vara de Mercurio esté esculpida/ Con quatro alas y con dos serpientes/ Entre los cuernos de la conoçida/ Cabra Amalthea, que a los eloquentes/ Varones de ęquidad muy escogida/ Dotada de consejos muy prudentes/ Muestra como Fortuna les abonda/ Y en lo que responder es bien responda". Bernardino Daza, Los emblemas de Alciato, 1549: 39.


Realmente son muchos los significados que se ocultan tras el concepto de Fortuna, y en tales circunstancias se comprende que su aparición en composiciones alegóricas plantee a veces problemas de interpretación. Es curioso que su figura pueda aparecer tanto enfrentada a las virtudes como unida a ellas. En un anónimo veneciano vemos representada la Fortuna junto a Mercurio y la Virtud.


Mercurio, Virtud y Fortuna. Luciano, I dilettevoli dialogi (Venezia, 1525, c. 23r)


G. Salviati, en un techo de la Biblioteca Marciana de Venecia (c.1550) figura juntas a la Fortuna, la Sabiduría y la Fortaleza, G. Vasari (1548), con un criterio parecido, o acaso maquiavélico, ve a la Virtud agarrando el mechón de Fortuna mientras que la Envidia se despeña; Achille Bocchi la hace compañera de la Abundancia (1555), y Johannes Wierix la dibuja abrazada a la Virtud (c.1585). Raimondi representa a la Fortuna azotada por el hombre, y Tintoretto (1562) concibe a la Fortuna, ricamente ataviada, sentada sobre una Harpía (símbolo de la avaricia) y rodeada por hombres que vienen a rendirle homenaje.



Fortuna y Abundancia sujetan el escudo de Francia, en Symbolicarum quaestionum de Universo genere quas serio ludebat (Bolonia, 1555) de Achilles Bocchius. Grabado de Giulio Bonasone.




La elección de Hércules. El héroe, en el cruce de dos caminos, ha de escoger entre dos personificaciones femeninas: el Trabajo (Labor) y el Placer (Voluptas), representándose a la izquierda un camino escarpado que conduce al templo de la Virtud y a la derecha un camino lleno de fiestas y diversiones que lleva a un infierno en llamas. La Virtud y la Fortuna, abrazándose, y el águila de Júpiter, presiden desde lo alto la escena. Hans van Luyck (ed.), Johannes Wierix (impr.) (Holanda, c.1585) British Museum 1937.0915.162.



La Fortuna y la Esperanza. Diseño para una ventana circular. La Fortuna de pie sobre un globo circular que flota en el mar. La Esperanza lleva un ancla en la mano izquierda. Grabado anónimo (Holanda, fin. S.XVI) British Museum SL.5236.139.

El hombre se venga de la Fortuna. Marc-Antoine Raimondi, 1510.

"Para significar que gobernaba sobre todas las cosas del mundo la dibujaron con un cuerno de la abundancia en una mano, sujetando con la otra un timón de navío sobre una esfera. Fue igualmente dibujada por los antiguos en posición sedente, con una cornucopia y un brazo apoyado sobre una rueda, para mostrar su inconstancia". Du Choul


La Fortuna da de beber a un Príncipe. Antonio Fantuzzi (Italia, c.1543) Metropolitan Museum 59.596.21.


No fue uno de sus atributos más extendidos, pero en ocasiones se la representa como una figura de doble rostro, como símbolo de su inconstancia, pues unas veces se muestra favorable, y otras veces desfavorable, representándose pues, con un rostro de bella mujer y con otro de arrugado anciano.


Figura de doble rostro haciendo girar la rueda de la Fortuna. Un grupo de hombres ayudan a otros a subir a la rueda, mientras que otros grupos recogen con sábanas a los que van cayendo. Portada del Dialogus de Fato et Fortuna, de Johann Pistorius (Augsburgo, Heinrich Steiner, 1544), según un grabado de Hans Burgkmair el Viejo fechado en 1515. British Museum 1895.1031.1068.


"Las compañeras suyas que allí estavan,/ Sepultáronla luego con tristeza,/ En un sepulchro hecho que allí avía,/ [...] En la qual avía escrito este letrero,/ Como por Epitaphio de Fortuna./ Aquí yace la diosa muy mudable,/ D´el vulgo loco, y aquí yaze aquella,/ Que carece de ley y de firmeza:/ Dos caras tiene cierto como Jano,/ Y mira a entrambos lados juntamente,/ Sus cuernos traen siempre diferentes/ Efectos, y son varios cada hora". Diego Fernández de San Pedro, "Verso Elegíaco sobre la muerte de la Fortuna, dada por la Virtud", en Questión de amor y cárcel de amor (Amberes, 1556: R8v)

"Con dos caras la tramposa/ fortuna, muestra que sea/ una dellas muy hermosa/ la otra más negra y fea/ que la negra de Guinea". Lorenzo Suárez de Chaves, Diálogos (XX, 5) v. 1577: 259.

La Fortuna. Grabado perteneciente a la serie “Virtudes y Vicios”, de Heinrich Aldegrever (Alemania, 1549). La Fortuna aparece en posición frontal, con su pie izquierdo sobre una esfera, sujetando con su mano derecha una vela donde aparece la rueda de la fortuna . British Museum E.4.382.


La Fortuna. Mujer desnuda y alada, sujetando una copa y un arnés con la mano izquierda, una serpiente con su mano derecha, de pie sobre una esfera. Heinrich Aldegrever (Alemania, 1555) British Museum 1850.0810.279.




Figura femenina alada (Victoria o Fortuna?) sujetando una esfera. Giorgio Ghisi (Italia, 1560-1570) British Museum V.8.102.




La Fortuna, en pie sobre un delfín. Mujer desnuda sujetando una vela. Andreas Summer (Alemania, 1568) British Museum 1843.0513.235.


"Los gentiles assí como en todo lo que tocava a sus dioses yvan errados, y fuera de todos términos de razón. En lo que toca a la fortuna sin fundamento ninguno la imaginaron y fingieron ser una diosa que tenía poder sobre todas las cosas, como lo refiere Boecio en el primero libro de consolación. Y ansí en Roma como en otras muchas partes le hizieron, y edificaron templos adonde fuesse adorada, y reverenciada, de los quales, y de los fundadores dello hazen mención muchos autores, como son Tito Livio, Plinio, Dionisio Alicarnaseo, Plutarco, Séneca y los Prenestinenses pueblos en Italia, y la tenían y adoravan por la principal diosa de su república. Pero esto, como cosa que no hazen tanto a nuestro propósito, podemos dexarlo, con dezir de las diversas formas, y maneras que tenían en pintarla en estos templos. Porque en unos la ponían en figura de muger que estava loca, puesta de pies sobre un buelto redondo, otros le añadían unas alas y le quitavan los pies, dando a entender que nunca estava firme. También la pintavan con la cabeça que tocava en el cielo, y con un governalle en la mano, pareciendo que governava todas las cosas del mundo. Otros le ponían en la mano aquel cuerno de copia, mostrando que por su mano recibíamos todos los bienes y males. Algunos ovo que la hazían de vidrio, porque fácilmente podía quebrarse, y la más común manera de pintarla era con un exe de una rueda en la mano, que siempre la traýa al rededor, y los ojos ciegos o topados, para que pareciesse que los que estavan en la cumbre de la prosperidad fácilmente podían ser derrocados, y assí también los de muy baxos estados podrían con facilidad subir a los más altos. Otros uvo que les pareció que era bien pintarla como hombre, y le hizieron templo particular para ello. También la pintavan algunos navegando por la mar, encima de un pescado grande, con una vela inchada de viento, llevando una punta de la vela en la mano, y otra debaxo de los pies, dando a entender quan fácilmente podría sumirse y anegarse, y que el mesmo peligro corrían todos los que navegavan, y de aquí vino (a lo que yo creo) aquella manera tan común de dezir los que passan alguna tormenta en la mar, que corrieron fortuna, como si dixessen que la fortuna los avía puesto en algún peligro. Y fin esto hazían, y pintavan otros cien mil desatinos, los quales procedían de que la fortuna solamente era imaginada, [...] pintándola cada uno conforme a su imaginación, y formando cien chimeras della tan libremente, que bien parecía cosa de burla, y muy digna de que todos podamos burlar della". Antonio de Torquemada, Jardín de flores curiosas, IV. v. 1575: 320-322.

Mujer (la Fortuna?) sentada sobre una roca en mitad del océano, con la inscripción Fortuna immeritos auget honoribus. Fortuna innocuos cladibus afficit. Jacopo Caraglio (Italia, 1520-1539) British Museum 1860.0414.11.


La Fortuna. Marca de Nicolaus Basse. Mujer desnuda apoyada sobre una rueda, con los pies alados, sujetando una túnica con su mano izquierda y una navaja en su mano derecha, con la inscripción: Fronte capillata est post haec occasio calva. (Frankfurt, Sigmund Feierabend, 1573).


Fortuna alada, con el lema Instabilitas fortunae. Marca del impresor Giuseppe de Angelis (Iosephus de Angelis) (Roma, 1573-1579)

Surgi fortun. La inestable Fortuna. La Fortuna se balancea precariamente sobre una concha marina, mientras sujeta con unas cuerdas a una criatura marina. Grabado de Philips Galle (Holanda, 1574) según diseño de Melchior Lorck. Inscripción: Sit vaga et instabilis guia tum? Tu Mentis amussi, Et Rationis eam finge tuo arbitrio. British Library 1983.0127.13.


La Fortuna, con la inscripción Pace viget Fortuna favens terraque marique iam blandiuntur omnia. Grabado de la serie Virtudes y Vicios. Zacharias Dolendo (impr.), Jacob de Gheyn II (ed.) (Holanda, 1596-1597) British Museum 1873.0809.461.


La Fortuna entre Heráclito y Demócrito. Grabado perteneciente a una colección de 33 denominada Hortus Voluptatum, de Crispijn de Passe el Viejo (Holanda, 1599). Inscripción sobre el arco: Homo vanitatis et fortuna ludibrium; en la parte inferior: Quid, faciam ite cumne fleam. Heraclite cachinno Nam quis continet risum, plena omnia stultis, Vel cum Democrito res hominum exagitem: Quis lacrymas, tanto mista dolore videns. British Library 1873.0614.74.



5. Otras representaciones de la Fortuna

5.1. Fortuna con seis brazos


La Fortuna ante Boccaccio. De casibus (Francia, 1450-1475) BnF MS Français 230, fol.156. 


5.2. Fortuna con balanza

La Fortuna portando una balanza equilibrada con dos libros, símbolos de la maldad y la bondad de esta diosa. Boccaccio, De casibus (Francia, 1450-1475) BnF MS Français 230, fol.38v.  


Notas

(1) Bupalus. Hijo de Archermus, miembro de la célebre escuela escultórica de Chios, en el siglo VI a.C.


Enlaces de interés:

TYKHE en theoi.com.
Tyche en Wikipedia.org.
Sara Agnoletto, Hermes versus Fortuna en engramma.it.























2 comentarios:

  1. Preciosa entrada. Me ha ayudado mucho en un post que estoy confeccionando. Quedo agradecida. Un saludo

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    1. Me alegro de haber aportado algo de luz en tu trabajo, y gracias por el elogio. El blog lo tengo un poco abandonado, pero ando en un nuevo proyecto centrado más en la emblemática y la alegoría: http://emblematavaria.blogspot.com.es/
      Os invito a todos a conocerlo. Saludos

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